Nacido el cuatro de julio (Born on the 4th of July, Oliver Stone, 1989)

El otro día, coincidiendo con la festividad más importante en los EEUU, la del 4 de Julio, también llamada Festividad del Día de la Independencia, volví a ver, tras muchos años, esta galardonada película de Oliver Stone.

Nacido el cuatro de julio era un proyecto que Stone quiso llevar a la gran pantalla, tras leer la autobiografía de Ron Kovic, veterano de la Guerra de Vietnam. De hecho, el guión del film, a cargo del director de Platoon y de Kovic, es una adaptación del libro homónimo de este último.  En él, Kovic reflejaba su experiencia en la Guerra, y posteriormente, al volver a casa,  con las secuelas físicas y psicológicas que el conflicto le había causado.

El jovencito Ron, como otros niños de su edad, disfruta de sus vacaciones de verano, en la apacible Massapequa (New York) de su infancia. Juega a la guerra en el bosque, juega partidillos de béisbol con sus amigos, asiste al Desfile del 4 de Julio con su familia (exactamente, el día de su cumpleaños)…disfruta la vida.

Pero Ron, criado en un ambiente familiar muy religioso, está “destinado a hacer cosas grandes”. Así, al menos, lo considera su madre, la Señora Kovic, mientras ven el discurso de investidura del Presidente Kennedy.

Va creciendo, y vemos su paso por el instituto, donde, como otros jóvenes, también se enamora de una chica. En su caso, es Donna. Y además,  compite en el equipo de lucha grecorromana.

Tras una charla de unos Marines en su instituto, decide alistarse. Seguramente lo mandarán a Vietnam. Se debate entre la seguridad de quedarse en su país e ir a la Universidad (como algunos amigos suyos o la propia Donna, a la que han admitido en Syracuse) o luchar en el frente. Su fuerte creencia religiosa, así como la convicción de que puede ayudar a su país, le inclinan por la última de las opciones.

Después de una primera misión exitosa (de la que sale ascendido a Sargento) vuelve a Vietnam, pero las cosas se complicarán enormemente. Las guerras son crueles, y la de Vietnam, la que más. El enemigo se esconde o disfraza entre los propios vietnamitas indefensos y las bajas civiles son casi inevitables. Es una guerra tan estresante que termina desquiciando a cualquiera. También lo hará con Ron.

La historia del film, cuyo protagonismo absoluto corresponde a Ron Kovic, está perfectamente dividida en tres períodos:

1.La niñez y juventud del protagonista, en un ambiente seguro, su ciudad, junto a sus amigos y su “novia”. En ella, apreciamos esos valores religiosos en los que se ha formado, y ese fuerte sentido del honor y de servir a la patria que se va forjando en la mente de Ron.

2. Su paso por Vietnam, los horrores que vive y el instante que cambiará su vida para siempre.

3. Su vuelta a EEUU, el paso por el Hospital de Veteranos del Bronx neoyorquino, y su regreso a una ciudad que ya no es la misma, igual que sus habitantes o que su familia.

Tom Cruise, en el papel de Ron Kovic,  superó con nota el reto de aparecer constantemente en pantalla. La evolución que muestra el personaje es magistral, tras venir de Vietnam, con unas convicciones que se van resquebrajando a medida que el conflicto armado se vuelve más complejo y la gente se opone a la presencia en aquel país  de las tropas. Uno de los momentos más destacados, por la honda emoción que despierta, es cuando va a visitar a la familia del fallecido soldado de primera, Wilson.

Su actuación es un “tour de force”. Necesitaba de gran energía física y suponía un gran desgasta emocional (los mismos requerimientos del personaje de Natalie Portman en Cisne negro, años más tarde). Su desempeño, desde luego, fue tan asombroso que acabó por quitarse de encima la imagen de “simple cara bonita”. Estábamos ante un gran actor, nominado al Oscar y ganador del Globo de Oro en la categoría de mejor actor dramático por este papel.

Del resto del elenco de actores, destacan:

Raimond J. Barry, como el Señor Kovic, padre de Ron. Interpreta con gran credibilidad a ese padre cariñoso, protector de su familia, que intenta que su hijo vuelva a sentirse en casa como siempre, aunque las circunstancias hayan cambiado definitivamente. Es el coprotagonista de momentos realmente emotivos.

Caroline Kava es la Señora Kovic. Su fuerte creencia religiosa provocará grandes momentos interpretativos, al chocar frontalmente con su hijo, el que una vez fue orgullo de la familia y que,  cada vez, se muestra más descreído de  todo aquello en que se apoyaba, incluida la religión.

Josh Evans, como Tommy, el hermano pequeño de Ron, sirve como referente del cambio  en la opinión y el sentir del pueblo americano ante la guerra. Del orgullo de la patria y la bandera se pasó a las protestas hacia una guerra que, cada vez, tenía menos sentido, con quema de banderas incluida. También tiene un glorioso momento de fricción con su hermano mayor.

Frank Whaley, que encarna al amigo de Ron, Timmy Burns, también combatiente en Vietnam. Nadie como él, ha vivido el horror de la guerra ni tiene que convivir con las secuelas del conflicto. Ambos viven un momento memorable, una noche del 4 de julio, compartiendo experiencias, en una especie de “catarsis” de ambos para seguir adelante con sus vidas.

Completan el reparto:

Kyra Sedgwick, como Donna, el antiguo amor de Ron y quien hará que empiece a cambiar su visión de la guerra. Sus protestas en la Universidad son el reflejo de las protestas que se llevaban a cabo a lo largo de todo el país.

Willem Dafoe, otro veterano del Vietnam, en la misma situación física de Ron, que como muchos otros que regresaron del frente, apuraban sus días con mujeres, alcohol y drogas.

etc.

El guión de Kovic y Stone raya a gran altura (estuvo nominado en los Oscar y ganó el Globo de Oro). Como la autobiografía en la que se basa, tiene una fuerza increíble en todo lo que plantea:

el carácter religioso de la familia, los valores del patriotismo de sus miembros, la fuerte personalidad de Kovic, la complejidad de la Guerra de Vietnam, los momentos caóticos del conflicto, rozando la locura, la posterior vuelta a una realidad que ya es distinta, etc…

Sentimos en primera persona, todos los cambios, tanto físicos como psicológicos, a los que se ve abocado nuestro protagonista en muy poco espacio de tiempo.  Lo extraordinario es que logrará salir del “fango” y resurgir con una voz potente y reivindicadora.

En el aspecto técnico, merece atención:

la extraordinaria fotografía de Robert Richarson, que venía siendo habitual en todas las películas de Oliver Stone, aunque aquí se estrenaba en el formato anamórfico. Es admirable la luz tan “propia” de los 50 y 60 en EEUU, que logra captar,

así como la imagen cegadora del conflicto armado, como reflejo de las dificultades para los sentidos, de todo el que luchó en Vietnam.

la música tan evocadora de la patria y del dolor de las guerras que imprime John Williams.

el excelente montaje de Joe Hutshing (que volvería a la excelencia con JFK) y David Brenner. No era fácil dar coherencia a una vida marcada por fuertes impulsos, y tan compleja en los sentimientos del protagonista y de los que le rodean, así como la rápida evolución de los mismos, ante lo vertiginoso de los hechos que se sucedían. Ocurren muchas cosas y muy rápidamente, pero cada una de ellas tiene su “momento de gloria”. Les valió el Oscar al mejor montaje.

Obvio resulta destacar la sobresaliente dirección de Oliver Stone. Volvía a la temática que tanto éxito le había dado anteriormente (con Platoon), la guerra del Vietnam y entraba en temas conflictivos o polémicos (algo que iba con su personalidad) como la religión, el sentido del honor y la patria, la sinrazón de la guerra, la lucha por los derechos y libertades de la gente (entre ellos, el de manifestación), en una época desde luego, confusa. Logró su segundo Oscar a la mejor dirección.

La película además, obtuvo 4 nominaciones más, incluida mejor película (aunque cayó derrotada por Paseando a Miss Daisy)

En definitiva, un film poderoso, en su interpretación (especialmente, la de Tom Cruise), y en la historia que cuenta, con una recreación muy fidedigna del dolor de la guerra y la aún mayor amargura de los que sobreviven a ella. En este sentido, es un relato de la “cara B” del conflicto armado, aquella en la que todos los intervinientes acaban siendo perdedores.

Pero, a pesar de todo, Ron Kovic terminó siendo un ganador. Así lo señalan las imágenes del pasado jueves, 5 de julio, en un pase especial de la película en el MOMA de New York. Oliver Stone junto al auténtico Ron Kovic, ayer.

 

Calificación: 9,25

 

 

 

 

 

 

4 opiniones en “Nacido el cuatro de julio (Born on the 4th of July, Oliver Stone, 1989)”

  1. Pingback: Anónimo
  2. Bueno tomaszapa, como ves me estoy poniendo al día con los posts atrasados, jeje. Es que aprovecho que esta tarde estoy en casita 🙂

    Debo decir que esta película me impactó mucho la primera vez que la vi (la he visto un par de veces), me sobrecogió muchísimo, lloré muchísimo. De hecho, incluso mi familia la recuerda perfectamente. Es una película emotiva e impactante.

    Todos recordamos siempre lo grande que estuvo Tom Cruise, sin duda es uno de sus mejores papeles. No creo que nadie olvide su interpretación una vez haya visto la película.

    Además, es uno de los mejores reflejos de lo que la guerra puede hacer con las personas. Nadie puede quedar igual tras vivir semejante barbarie.

    Por el lado negativo tan sólo puedo decir que me resultó algo pesada toda la parte más política de la trama. Sé que es importante, pero me pareció que ocupaba bastante metraje.

    La verdad es que toda la trilogía sobre Vietnam de Stone tiene interés, todas son diferentes y aportan cosas distintas: “Platoon” me resultó completamente desgarradora y desagradable, mostrando toda la miseria humana y como un hombre pasa a convertirse en un ser irracional. “Nacido el 4 de Julio”, todo lo que ya he comentado. Y finalmente, “El cielo y la tierra” (que siempre dicen que es la más floja) se centra más en la afectación de la psique de la persona que pasa por esa gran experiencia traumática y la complicada reinserción en la sociedad (todavía más complicada por tener una esposa vietnamita. Siempre la recuerdo en la impactante secuencia del supermercado). Es la más reflexiva y tranquila de las tres, pero a mí no me parece nada mala. Además, Tommy Lee Jones está inmenso.

    Gracias también por aportarnos el dato del auténtico Ron Kovic.

    Un saludo.

    1. La verdad es que Cruise rompió esquemas mentales de muchos. Ya no podían colocarlo como cara bonita. El tío se lo curró a base de bien. Vive intensísimamente el personaje y se agradece enormemente. Lo de Kovic también me llamó la atención a mí.

  3. Te hace reflexionar sobre la política…
    Para que fueron a la guerra del Vietnam??

    La vida de Ron Kovic y de muchos compatriotas hubiera sido diferente si John Kennedy hubiese estado en el poder, estoy segura.
    Tom Cruise hizo la mejor película de su vida.
    Grande Ron Kovic

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