La tentación vive arriba (The seven year itch, Billy Wilder, 1955)

Ayer pude disfrutar de esta genial comedia del maestro Wilder.

El guión (excelente, por cierto)  de este film corre a cargo del propio Wilder y de George Axelrod, el autor de la obra teatral en que se basa esta historia.

Richard Sherman (interpretado magníficamente por Tom Ewell) es un ejecutivo de una editorial, al que le van bien las cosas en un trabajo “tranquilo”. Además, está felizmente casado y tiene un hijo. ¿Qué más le puede pedir a la vida?

Se inicia el verano, y como es costumbre en muchas familias de Manhattan, una vez que los niños han terminado el curso escolar, el marido envía a su familia a pasar las vacaciones al campo o a la playa, mientras el cabeza de familia se queda trabajando en la  Gran Manzana.

Richard también aleja a Helen, su mujer (Evelyn Keyes) y a su hijo Ricky (Butch Bernard) del asfalto, subiéndolos en un tren con dirección a Maine, para que disfruten con otras parejas amigas y sus hijos del verano.

Nuestro protagonista se encuentra “de Rodríguez”, sólo en Manhattan (como muchos otros hombres), con un apartamento vacío para poder hacer lo que le plazca. Sin embargo, se ha propuesto que “nada de fumar y nada de chicas”.

Voluntad no le falta. Inmediatamente se pone a trabajar. Lo que tiene entre manos es un libro del psiquiatra Doctor Brubaker (encarnado de manera estupenda por Oskar Homolka -uno de los queridos profesores de Bola de Fuego-) con los resultados de sus últimos estudios. Concretamente, el Doctor ha constatado que muchos matrimonios pasan, tras unos años de relación, por una crisis sentimental que les incita a desear a otras personas, a tener relaciones extra-matrimoniales. Él lo llama “la picazón del séptimo año”, por ser el momento en que tiene lugar.

Mientras lee, Richard empieza a imaginar distintas situaciones. Él también lleva 7 años casado. Y se conserva bien. Es más, se siente un “imán” para las mujeres. Su esposa, su secretaria…todas son fruto de su imaginación….hasta que la realidad le despierta brucamente.

Un macetón que está a punto de matarlo, y que cae desde el apartamento de arriba, da paso al mejor y más extraño de los veranos que jamás hubiera imaginado.

Una vecina nueva, de quien nunca conocerá el nombre (una fantástica Marilyn Monroe), alquila durante el verano, el apartamento propiedad de una pareja que está de vacaciones, situado justo encima del suyo. La chica anuncia en la tv un spot de un dentífrico.

Pronto se iniciará entre los dos una divertidísima relación . La ingenuidad y limitados conocimientos de ella provocarán siituaciones muy graciosas, frente a la desbocada imaginación y la experiencia en la vida de él.

Un tal Tom MacKenzie (Sonny Tufts) con quien su mujer comparte vacaciones…y quién sabe qué más, un jefe, el señor Brady (Donald MacBride), que éste si que no pone freno a sus instintos, mientras su familia está de vacaciones, o el hombre de las chapuzas del bloque, el señor Kruhulik (un graciosísimo Robert Strauss) terminarán de “desquiciar” mentalmente a nuestro protagonista.

En cuanto a los actores, todos están fabulosos. Obviamente destaca la pareja protagonista. Tom Ewell demuestra las “tablas” (nunca mejor dicho, tras varios años representando en teatro este papel) que tenía en la piel de este particular “Rodríguez” yanqui. Sus actos y sobre todo su imaginación le provocará  situaciones hilarantes, luchando constantemente entre la reflexión y el instinto, entre la cordura y el deseo. Su labor obtuvo la recompensa del Globo de Oro al Mejor actor de comedia o musical.

Marilyn Monroe despliega todo su poder de seducción, además de su ingenuidad, ambas cosas, con la mayor naturalidad que se ha visto jamás en otra actriz en pantalla.

En este sentido, junto a Con faldas y a lo loco, esta fue la película que definitivamente colocó a la rubia platino en el Olimpo de los Iconos de Hollywood, gracias a escenas tan famosas como esta:

En el apartado técnico, destaca la estupenda fotografía, obra de Milton R.Krasner, quien tras años de éxito en el empleo del blanco y negro (Eva al desnudo o Doble vida), saltó con igual o mayor fortuna al Technicolor de la Fox en los 50. Un año más tarde, volvería a fotografiar a la Monroe en Bus stop.

Además, cuenta con la creatividad de Saul Bass en los títulos de crédito

También destaca el meritorio montaje de Hugh S. Fowler (que también trabajó con Marilyn en Los caballeros las prefieren rubias).  No era fácil la tarea de dar coherencia a situaciones realmente caóticas, algunas de ellas fruto de una “imaginación muy calenturienta”.

Y es que la película pivota en dos realidades paralelas: la que viven los personajes y la que imaginan.

¿La historia de él y la chica llegará a más? ¿Su mujer se la está pegando con Tom? ¿Sabe su mujer lo suyo con la vecina?

Todo esto y más, encontrará respuesta en esta inteligente, irónica, ingenua, sensible y sexy historia de dos personas solas en un verano caluroso del Manhattan de los 50.

Calificación: 9,50

 

7 opiniones en “La tentación vive arriba (The seven year itch, Billy Wilder, 1955)”

  1. Pingback: Anónimo
    1. No te defraudará. Es preciosa. Marilyn aparece hermosa, inocente, graciosa…radiante. De Wilder tengo como 8 favoritas. sabes que es mi debilidad.
      UN saludo.

  2. Sí,la secuencia famosa a que te refieresTomás, es un icono de la historia del cine, Marilyn Monroe es la STAR y el MITO en mayúsculas, no hay otra como ella, su sensualidad se eleva a unos límites fuera de cualquier calificación.
    La tentación….es una comedia deliciosa, como tú con tu maestria comentas, no se puede añadir nada, solo recomendarla, porque van a disfrutar de una Marilyn en todo su esplendor.
    Chao

    1. Gracias, Paco. Me complacen tus palabras, aunque me ruborizan.
      Respecto a Marilyn, es obvio que Wilder la convirtió en un mito. Estrellas deslumbrantes físicamente hubo muchas en Hollywood, pero los registros de ternura, inocencia, comicidad y sensualidad, todo junto, que logró sacar de ella el gran maestro, la encumbraron a una posición muy por encima que la de cualquier mujer simplemente atractiva.

  3. Tomas, mencionando a Billy Wilder tengo también debilidad por “Perdición”, me parece una obra maestra del cine negro, con un trio para “perder la cabeza”,mi adorada Bárbara Stanwyck, Fred MacMurray y Edward G. Robinson, casi ná.
    Me gustaría saber tu opinión, gacias.
    .Chao

    1. Perdición también es una de mis favoritas. Y no sólo es una gran película de cine negro, sino que se considera comúnmente como la película que dio origen a este género (film noir) y que estableció las bases de cualquier otra película posterior del mismo estilo: oscuridad, femme fatale, fatalidad del destino…
      Es de una factura técnica maravillosa, el guión es soberbio, y las interpretaciones inmejorables.
      Cuando cuelgue la crítica , ya podremos debatir ampliamente sobre “Double Indemnity” (así se llamaba en inglés, como la novela de James M. Cain)

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