El río de la vida (A river runs through it, Robert Redford, 1992)

Esta mañana he vuelto a poner mi vieja cinta vhs (sí, esa con el fantástico primer doblaje de esta película)  y otra vez he disfrutado con la cantidad de recuerdos que me provoca su visionado.

El guión de Richard Friedenberg adaptaba a la gran pantalla la novela autobiográfica del profesor de literatura inglesa en la Universidad de Chicago, Norman Maclean, que éste escribió en 1976, una vez se hubo jubilado.

Dos años después de la muerte de Maclean, Robert Redford dirigía esta magnífica película sobre la infancia, adolescencia y madurez del propio autor de la novela, de sus recuerdos de familia (su hermano Paul, su padre, un sacerdote presbiteriano y su madre, una ama de casa) y sus vivencias en aquella hermosa, pero ya lejana Missoula, Montana, donde la pesca con mosca era tan vital como el mismo río Blackfoot, donde pasaron gran parte de sus vidas pescando truchas.

Norman Mclean (Craig Sheffer)  nos narra con todo lujo de detalles y con gran poesía, el transcurso de su vida, como si de un río se tratase.

Sus recuerdos de la niñez son recuerdos de un padre estricto, pero tolerante, alguien a quien respetar, pero alguien a quien admirar.

El sacerdote presbiteriano (Tom Skerritt) les enseñaba de día a leer y escribir, a él y a su hermano menor, Paul (Brad Pitt), a amar y respetar la palabra de Dios, y además, por las tardes, les dejaba investigar por sí mismos las maravillas que ofrecía la naturaleza. Básicamente, consistía en poner en práctica todo lo que habían aprendido sobre las artes de la pesca con mosca.

Su madre, la señora Mclean (Brenda Blethyn) se ocupaba de todo el trabajo de una ama de casa, y principalmente, de dar cariño y servir como elemento estabilizador entre tanto hombre en la casa.

Ya desde esos primeros años, contemplamos uno de los ejes principales de la historia del film :lo diferentes que son en carácter y aspiraciones en la vida, uno y otro hermano.

Norman es más obediente y estudioso, más calmado y reflexivo, más “pegado” a la familia y a los dictados de su padre.

Paul es más rebelde, más impetuoso y desde un primer momento, pone en duda todo, incluso la palabra de su progenitor.

La adolescencia y la madurez no harán sino que profundizar esta brecha entre los dos.

Norman va la a Universidad, al Este, se graduará, vislumbrando la enseñanza como su futuro profesional y la escritura como su extraordinaria habilidad.

Paul se hará periodista de un diario local, y viajará por distintos estados, además de seguir metiéndose en problemas.

La película, en su tramo final, se centra en el verano de 1926, en que Norman vuelve, finalizados sus estudios, a la Missoula de su niñez y allí se encuentra (tras cinco años de ausencia) que nada parece igual.

Sus padres están envejeciendo y su hermano vive una vida muy distinta a él y en algunos aspectos, no de su agrado. Además, encuentra el amor.

Lo que pasó aquel verano, quedó en la memoria y en el corazón de Norman para siempre.

Algunos puntos destacados del film son:

La extraordinaria interpretación de todo el elenco actoral. Cada uno de los Maclean tiene una riqueza de matices extraordinaria. Es difícil encontrar películas donde todos los miembros de una familia tengan su lugar, sin quedar eclipsados por los demás.

Hay momentos mágicos en la niñez de los muchachos (por ejemplo, cuando Paul se niega a comer avena, con el desagrado de su padre, o la enseñanza de la pesca en el río)

También aparece brillantemente reflejado el hecho de crecer, y diferenciarse del otro (aunque sea de tu propia sangre).

A pesar de todo, se muestra, con extremada credibilidad, el amor que sienten unos por otros, “aunque no logren entenderse”.

También hace grande al film la poesía con que se expresa el narrador. Tal vez, junto a Cadena perpetua o Matar a un ruiseñor, sea la película con mejor voz en off que he visto. Provoca mucha nostalgia e interés en el seguimiento de la historia.

Y además, y entro en el apartado técnico, cabe citar dos elementos:

La magnífica música, tan evocadora y nostálgica de otro tiempo de Mark Isham, que emociona, incluso desde que aparecen los títulos de crédito iniciales y empieza la narración del protagonista.

La ganadora del Oscar y hermosísima fotografía de Phillippe Rousselot. Ese río truchero, los montes y demás parajes de Montana lucen MARAVILLOSAMENTE en pantalla.

Hablando de Premios, la película también fue nominada al mejor guión adaptado y a la mejor música.

En definitiva, una gran película, evocadora y nostálgica, además de inspiradora, basada en un buen guión y unas mejores interpretaciones. Además, con unos decorados y localizaciones de ensueño, una música genial, un vestuario perfectamente acorde a la época…que permiten señalar que estamos ante una película totalmente RECOMENDABLE e imperecedera. Y es que  “nada perfecto dura para siempre, excepto en nuestros recuerdos”.

Calificación: 9, 5.

 

 

7 opiniones en “El río de la vida (A river runs through it, Robert Redford, 1992)”

  1. Pingback: Anónimo
  2. Vaya, me acabo de dar cuenta de que no recuerdo prácticamente nada de la película. Pero cree que merece un revisionado por todas las cosas interesantes que nos has explicado.

    Además, aparece la gran Brenda Blethyn. Cómo me gusta esta mujer. Me enamoró desde “Secretos y mentiras” otra película extraordinaria.

    Por cierto ¿Qué ha sido de Craig Sheffer? No me parecía mal actor, y por lo visto, está relegado a productos destinados a TV. Qué lastima.

    En fin, otra más para la larga liste de pendientes, jeje.

    Un saludo.

    1. Campanilla, esta no es otra más. Esta debes verla. Es de esas películas que cautivan. Y es cierto, Blethyn es una gran actriz. Estaba sublime en Secretos y mentiras, como bien dices. Aquí, en El río de la vida, no tiene un papel para tanto lucimiento. Sin embargo, lo hace estupendamente. Esa madre cariñosa y abnegada de estos dos muchachos es magnífica.
      Craig Sheffer también está muy bien. Pero lo que son las cosas. Pitt fue para arriba y Sheffer no.
      Otro saludo para tí, guapa.

      1. Jajaja, ok, entonces la tengo que poner en un lugar de honor 🙂

        Ufff… últimamente quiero ver tantas cosas… Y por desgracia no las tengo a mano. Así que voy muy poco a poco.

        Gracias por el apunte.

        Un beso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.