Cantando bajo la lluvia (Singin´in the rain, Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)

Ayer tarde disfruté de una sesión “de las de antes”, con Cantando bajo la lluvia,  este maravilloso musical, con dulce sabor a comedia, que dio gloria eterna a la Metro-Goldwyn-Mayer  y a todos los que participaron en él.

Un guión, escrito mano a mano por Adolph Green y Betty Comden, compañeros de trabajo inseparables durante casi séis décadas, tanto en musicales de Broadway como de Hollywood (Un día en Nueva York o Melodías de Broadway 1955 dan fe de ello), y una dirección compartida entre el genial Stanley Donen y el no menos brillante, Gene Kelly (que repetían colaboración, tras Un día en Nueva York,  en los  números musicales y la coreografía, añadiéndole ahora, la dirección), dieron lugar a uno de los mejores musicales de toda la historia del cine.

La película nos traslada al período de transición, que resultó a la postre, crítico, vivido en Hollywood a finales de los 20. La gente acudía, entonces,  en masa cada semana al cine (era el divertimento número 1 de la población norteamericana) a disfrutar de las estrellas que aparecían en pantalla en esas películas en las que no hablaban y aparecían carteles, mostrando el diálogo, con música de fondo. Además, las “premieres” de las películas eran momentos de gran expectación para las masas.

Entre esos “iconos de la gran pantalla” tenemos a Don Lockwood (interpretado magistralmente por Gene Kelly), una estrella, con el ego propio de su estatus en la superficie, aunque con la humildad interior del que empezó “de la nada”,

y su pareja romántica en sinfín de películas de éxito, la guapa Lina Lamont (encarnada por una increíble Jean Hagen), otra estrella, presuntuosa e insoportable, del cine mudo.

Un invento nuevo (del que muchos desconfían en un principio) pondrá en peligro aquellos días de “vino y rosas”. Los actores, ahora además de ser vistos, podrán oírse.

La película que estaban rodando (en silencio), deberá rehacerse. El estudio debe subirse a un tren que ya está en marcha. Para Don no supondrá ningún problema, pero sí para Lina. La que durante años, fuera inspiración por su belleza arrebatadora y su sensualidad en pantalla, resulta tener una voz horrorosa. El estudio se ve en una encrucijada : ¿Cómo hacer que aparezca en pantalla y evitar que se oiga?

Don tiene un amigo inseparable desde pequeño. Donald O´Connor está de “matrícula de honor”, encarnando al músico Cosmo Brown, un joven entusiasta, encantador, inquieto y siempre leal a su amigo. Sus números cómicos, sus gestos, sus muecas,  su presencia en pantalla…siempre se agradecen. Logró un Globo de Oro, muy merecido, por esa actuación.

Debbie Reynolds aparece radiante y guapísima en pantalla. Kathy Selden, su personaje, es una chica de clase humilde, pero con mucha cualidades como actriz y bailarina.  Tras un primer desencuentro (glorioso, por lo chocante) con el protagonista, conseguirá formar, junto a él , la mejor pareja, tanto en la pantalla, como fuera de ella, que jamás se haya visto en la meca del cine. Entusiasma y emociona.

Además, la química entre los tres es brutal. En este sentido el casting de actores  fue simplemente PERFECTO.

 

Otros personajes igualmente destacables son:

Millard Mitchell, como el jefazo del Estudio Monumental Pictures. Recrea fielmente a ese directivo al que no le tiembla el pulso, porque tiene que dirigir a cientos de personas a su cargo, pero que sin embargo, tiene que soportar, cuando no adular a sus estrellas más deslumbrantes. Gloriosos momentos aporta, en este sentido.

Douglas Fowley, como Roscoe Dexter, está impagable. Es el prototipo de director de estudio. Sometido al sistema de producción “en masa”, siempre anda cabreado, seguramente por tener que aguantar igualmente las impertinencias de sus jefes y sus estrellas, sin poder plasmar sus inquietudes artísticas en el empeño.

También cabe citar a algunas actrices  que aparecen brevemente en pantalla: Rita Moreno, como Zelda, la amiga “chismosa” de Lina, o Leslie Caron , como admiradora de las estrellas,  o Cyd Charisse, como la elegante compañera de baile de Don en el número más largo del film, Melodía de Broadway.

No solo el casting de actores fue magnífico, sino que también los números son excepcionales. Genial la música de Nacio Herb Brown y las letras de Arthur Freed (además, productor de esta joya, como de tantas otras anteriormente en la Metro) en canciones que ya habían aparecido en pantalla en otras producciones.

Canciones que han quedado para el recuerdo y que se disfrutan hoy en día como entonces son:

Make ´em laugh, el número cómico por el que ha pasado a la historia Donald O´Connor, con una coreografía loca, muñeca incluída.

Singin´in the rain, el momento cumbre de la película (al menos, la imagen icono del film) en el que un enamorado y entusiasmado Kelly chapotea en la lluvia y pasa a la posteridad.

Good morning, Moses supposes, etc…son igualmente elogiables.

Canciones y coreografías que suponen momentos inigualables de alegría, de espectacularidad y de colorido y emoción para cualquier espectador.

La fotografía es ESPECTACULAR. La alegría y belleza de los actores (unos primeros planos de sus caras, “de ensueño”),además de su magia y arte para el baile, quedan perfectamente dibujados en pantalla. Harold Rosson (El mago de Oz, La jungla de asfalto) es el responsable.

En definitiva, estamos ante un musical excelente, pero también delante de una comedia deliciosa. Donen y Kelly crearon momentos de ternura extrema, de belleza inigualable, de alegría de vivir y bailar, de compartir con amigos, de amor…pero también supo plasmar con tono irónico, salpimentado con dosis adecuadas de nostalgia, a ese Hollywood rancio que tenía sus días contados (estrellas engreídas, esclavitud del estudio, una prensa al servicio del negocio…) pero también a ese Hollywood que no se sabía exactamente hacia dónde se dirigía, devorando sin piedad todo lo creado hasta entonces.

Cuando todos los elementos, de gran calidad de por sí, se conjugan hábilmente para crear momentos mágicos, no hay más remedio que rendirse a la evidencia. Estamos ante UNA OBRA MAESTRA, tan fresca hoy en día como esa lluvia sobre el rostro de su protagonista.

 

Calificación: 10.

9 opiniones en “Cantando bajo la lluvia (Singin´in the rain, Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)”

  1. Pingback: Anónimo
  2. Un musical inolvidable 🙂

    A mí me fascina el momento “Singin´in the rain”. Siempre me ha fascinado, me parece pura magia y expresividad. Y es que soy una enamorada de la lluvia (a veces me siento como Kelly cuando lluve, especialmente si estoy feliz. Y si además estoy enamorada… me siento totalmente identificada con el protagonista jajaja) así que es inevitable que para mí esa escena sea la mejor de todas. Esa alegría bailando y cantando bajo la lluvia lo expresa todo a la perfección. Mítica escena, mítico baile, mítica canción…

    Indispensable para todo amante de los musicales. Hay que verla y disfrutarla.

    1. Hay determinadas canciones de películas que se convierten en leyenda. Fíjate. Recuerdo que allá por principio de los 90,cuando dejaba para el último día la preparación de un examen o un trabajo del instituto (lo que en los manuales del buen estudiante está totalmente prohibido), me quedaba sin dormir apenas esa madrugada, y siempre escuchaba Antena 3 Radio, que ponían Polvo de estrellas, un programa de Carlos Pumares (aquel personaje que después saldría en Crónicas marcianas, bajito y chillón). Era precioso, sobre todo porque a esas horas, las dos o las tres de la mañana, ponía música de películas preciosa, como Over the rainbow, la música de Lo que el viento se llevó, As time goes by, What a wonderful world o este magnífico e imperecedero Singin´in the rain. Es

      Escribo esto mientras estoy tarareando mentalmente la canción. No te digo más.

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